Nueve bahías. Treinta y seis playas. Una biósfera.
Escondido en el litoral sur de Oaxaca, Huatulco nunca tomó el camino de los megaresorts. Sus bahías viven dentro de una reserva de la biósfera UNESCO, su pueblo aún cierra para la siesta y su agua conserva el color que ves en estas fotos. Cada imagen de esta página la tomó nuestro propio dron.
El Faro de Bucerías vigila las bahías del poniente. Míralo en la hora dorada y entenderás por qué tres generaciones de nuestra familia nunca se fueron.
La carretera costera se enhebra entre selva y acantilado, bajando a una bahía distinta cada pocos minutos. Santa Cruz por la marina, La Entrega por el snorkel, Cacaluta por su soledad de película. Nuestros choferes conocen cada mirador que vale la parada.
Recórrela con nosotros →La mayoría de las treinta y seis playas no tienen un solo hotel. A algunas llegas en lancha, a otras por vereda, y a unas pocas solo con un local que conoce la marea.
El plancton bioluminiscente enciende la laguna en las noches oscuras. Pasas la mano por el agua y chispea en azul. Es la foto más pedida que nunca logramos capturar del todo, y la mejor razón para quedarte fuera después de cenar.
Ver los tours nocturnos →Nacimos aquí. Déjanos mostrarte la versión de Huatulco que nunca sale en los folletos.